Tras varios años al frente del Comité Central Israelita del Uruguay, Roby Schindler deja la presidencia, para dejar paso al Dr. Claudio Elkan, con un balance que atraviesa uno de los períodos más desafiantes para la comunidad judía. En una entrevista con Ana Jerozolimski, habla del crecimiento del antisemitismo, su vínculo con el Estado de Israel y la realidad de la colectividad uruguaya. Y deja un mensaje contundente: frente al odio y las divisiones, el mejor antídoto es vivir con orgullo la identidad judía y permanecer unidos.
El próximo martes 8 de setiembre, Claudio Elkan asume como nuevo Presidente del Comité Central Israelita del Uruguay, al finalizar sus funciones Roby Schindler, quien por la dinámica interna en la colectividad estuvo en su cargo varios años más de lo originalmente planeado. Conversamos con Roby sobre su resumen de lo vivido.
P: Roby, esta entrevista se publica pocos días antes del cambio de mando en el Comité Central Israelita que presidís hace años. El 8 de setiembre, entregás la presidencia a Claudio Elkan. Comencemos deseándole a él el mayor de los éxitos. Creo que amerita ante todo agradecerte por tu gestión, por el tiempo y el amor que le pusiste, por tu absoluta abnegación para representar a la colectividad judía uruguaya ante las autoridades y la sociedad civil. En términos muy generales primero ¿cómo es tu resumen?
R: Tenés razón, Ana, deseémosle a Claudio Elkan y el equipo que lo acompañará, el mayor de los éxitos en esta noble tarea que significa liderar y representar a la colectividad judía del Uruguay, frente a los políticos y la sociedad civil.
¿Cómo resumir mi gestión? Difícil para mí resumir, porque se me vienen tantas cosas a la cabeza…, en primer lugar porque creo que desde el 7 de octubre de 2023, el mundo cambió para los judíos, y Uruguay no es la excepción. Hemos visto y sentido un crecimiento del antisemitismo que creíamos pertenecía a otra época, y para el cual no estábamos preparados.
En algún momento me pasó algo parecido como me pasó cuando la pandemia en marzo 2020: sabíamos dónde y cómo había comenzado esta tragedia, pero no sabíamos cuánto tiempo iba a durar. Hemos atendido todos los frentes que tuvimos que atender, casi sin herramientas, aprendiendo sobre la marcha. Pero mirando estos tres años y medio desde que asumimos, creo que podría resumir la gestión como “deber cumplido”. Yo me voy satisfecho con el trabajo realizado, aunque reconozco que siempre hay que aspirar a más.
P: Estuviste en tu cargo mucho más del tiempo originalmente planeado, por cuestiones de la interna comunitaria, pero también por tu responsabilidad ya que cuando no había aún acuerdo acerca de quién tomaría la posta, consideraste que no podías permitirte dejar el cargo acéfalo en una época de tantos desafíos. ¿Lo estoy describiendo con exactitud?
R: Tal cual, Ana. Es exactamente así. La presidencia del CCIU es por dos años, y en nuestro caso, debimos haber terminado y pasado la posta el 1º de marzo de 2025, el mismo día en que se producía un cambio de gobierno, y no solo de gobierno, sino también de signo político.
Eso trae aparejado un cambio total y absoluto de personas, en todo el aparato estatal, Poder Ejecutivo y ministros, diputados, senadores, y entes descentralizados.
Sin embargo, no fue posible encontrar quién asumiera la responsabilidad de continuar con el trabajo, pero en ningún momento se nos ocurrió dejar el Comité Central acéfalo.
Todo lo vivido a partir del 8 de octubre del 23 hizo que tuviéramos que extremar cuidados, prestar especial atención a lo que se expresaba desde ciertos ámbitos donde permanentemente se condenaba y demonizaba a Israel, y por asociación, a los judíos. Hubo pintadas, vandalizaciones, no fue fácil.
Todo eso ameritaba justamente tener pronto a otro equipo de trabajo que pudiera continuar, con fuerzas renovadas, pero al no aparecer, gran parte de nuestro equipo se mantuvo estoico, manteniendo reuniones con todos los sectores políticos, con los medios, con la academia y con la sociedad civil.
En lo personal, a mí me afectó mucho el tema de los secuestrados.
Cuando estuve en Israel a los 6 meses del ataque del 7 de octubre, tuve la oportunidad de conocer personalmente a Shani Goren, la joven israelí a quien se le otorgó la ciudadanía uruguaya en tiempo récord y que fue una de las primeras en ser liberadas.
El intercambio que tuve con ella, me permitió entender que es muy difícil que un uruguayo, que vive a 12.000 kms de distancia del conflicto, entienda lo que siente un israelí, y mucho menos si estuvo en cautiverio en condiciones infrahumanas.
Shani Goren me dijo algo que me persiguió hasta el día en que el último secuestrado fue devuelto. Ella me dijo: “Aunque yo esté ahora acá, liberada, para mí, sigue siendo 7 de octubre, y solo el día en que estén todos de vuelta en casa, habrá empezado un nuevo día…”
Por eso, el día en que ya no hubo más secuestrados, yo sentí un enorme alivio y pensé que ese sería un buen momento para darle un cierre a nuestra gestión, pero otra vez, no había a quién pasarle la posta. Así que continuamos hasta el día de hoy.
P: Si hablamos de los desafíos… ¿Cuáles fueron los centrales? ¿Todos derivaron del aumento del antisemitismo en el mundo y lamentablemente también en Uruguay?
R: El principal desafío era ver cómo a partir del día siguiente a la peor masacre perpetrada contra judíos desde la Shoá, el mundo se ponía en contra no solo de Israel, sino de los judíos dondequiera que estén. Hemos visto manifestaciones cargadas de agresividad en las universidades más prestigiosas de Estados Unidos y Europa, hemos visto innumerables atentados con heridos y muertos en diferentes puntos del planeta, producto de esa retórica que no paraba de escalar. Era frustrante y perturbador ver cómo las izquierdas del mundo, de pronto, estaban todas alineadas para utilizar una cantidad de palabras tales como “genocidio”, “limpieza étnica”, “apartheid”, para referirse a un único conflicto en el mundo, el de Israel y Hamas.
Esa obsesión con un único conflicto entre tantos conflictos bélicos en el mundo, es lo que justamente desde mi humilde punto de vista, deslegitima esa obsesión. ¿Por qué exigirle a Israel lo que no se le exige a ningún otro país? Un conflicto que medido en fatalidades, es de los más pequeños, y por un territorio chiquito sin riquezas debajo de su suelo. Esa obsesión es antisemitismo, o judeofobia, para evitar malos entendidos. Esa obsesión también se vio y se sigue viendo aquí en Uruguay, por supuesto.
P: Hablamos del aumento del antisemitismo también en nuestro país. Y no es secreto que eso se sintió en gran medida en sectores radicales de la izquierda, como ya dijiste, aunque sería un error, creo yo, generalizar. ¿Cómo fue tu relación con el gobierno, con las autoridades? Es difícil maniobrar entre lo que consideramos piensa el Presidente, que no tiene una visión extremista, y los pronunciamientos que salen tanto del presidente del Frente Amplio como del Pit-Cnt que acusan a Israel de genocidio. No es nada sencillo.
R: Mirá Ana, nunca es bueno generalizar, pero en este caso, se puede. La izquierda toda está en contra de Israel, y quienes dentro de la izquierda no lo estén, tienen prohibido declararlo. De lo contrario se les cae su mundo encima.
P: Esta es de las afirmaciones más duras que te he oído.
R: Es una pena, pero es así, y como muestra alcanza con ver cómo le “cobran” cada vez que pueden, al Presidente Yamandú Orsi, por no haber utilizado el término “genocidio” al referirse al conflicto. Fijate, cuando alguien del Frente Amplio se refiere a Israel, lo hace como “país genocida”. Pero esto no debería ser un tema de debate, ni de opiniones.
¿Qué autoridad moral tiene alguien que nunca visitó esa tierra, que no tiene la más mínima idea dónde ubicar ese lugar en un mapa, que no conoce ni sabe lo que es vivir con la amenaza permanente de alarmas que te dan menos de un minuto para resguardarte de los misiles que caen un día sí y otro también, para acusar con tanta ligereza al único país judío del mundo?
Contra esto, es contra lo que tuvimos que trabajar durante todo este tiempo.
Mi trabajo en la Comisión Honoraria contra el Racismo, la Xenofobia y Toda Otra Forma de Discriminación (comisión creada por Ley 17.817 cuyo redactor responsable fue el Dr. Nahum Bergstein, z”l), me enseñó el valor de la palabra, y he visto cómo esos discursos encendidos, cargados de odio, pueden permear en algunas cabecitas, que luego no tenemos idea de lo que son capaces de provocar.
P: De todos modos, los discursos de odio son terribles e inaceptables no sólo si son prólogo de ataques físicos.
R: Por supuesto. Pero dicho esto, debo decir que nuestro relacionamiento con todo el aparato político, desde Presidencia hacia abajo, ha sido siempre impecable y hemos tenido siempre a alguien que nos escucha y atiende.
Quiero destacar muy especialmente al Ministerio del Interior, en las personas del propio ministro Carlos Negro y la subsecretaria Gabriela Valverde, quienes siempre han demostrado una empatía singular a la hora de atender los planteos que hemos realizado.
La visión sobre la colectividad judía
P: ¿Qué aprendiste de la colectividad judía en tus años como Presidente del Comité Central?
R: Que somos una colectividad muy sionista, de verdad. Y esa realidad es destacada y muy valorada por todos quienes vienen de Israel. Tenemos una OSU (Organización Sionista del Uruguay), liderada por jóvenes, que son nuestro orgullo y los futuros líderes comunitarios de este ishuv, lo que nos da tranquilidad. Además, si bien numéricamente cada vez somos menos por diferentes motivos, estamos muy fuertes como comunidad.
Existen 7 tnuot —movimientos juveniles— funcionando, hay más de 10 sinagogas abiertas durante los Iamim Noraim, o sea Rosh Hashaná que está por llegar y diez días más tarde, Iom Kipur. Tenemos un hogar para nuestros abuelos que es ejemplo en América Latina, dos escuelas, una de las cuales está dando un salto de calidad edilicia y curricular que sorprende.
Tenemos un Centro Recordatorio del Holocausto, un Proyecto Shoá llevado adelante por jóvenes desde hace más de 15 años, instituciones para la mujer que siguen teniendo su espacio de encuentro. Tenemos un club como Hebraica & Macabi que compite en las más diversas disciplinas a nivel nacional, y ofrece a los socios innumerables opciones y oportunidades.
La colectividad cuenta a través de la Kehilá con un Departamento de Apoyo al Área de Discapacidad, que es para sacarse el sombrero y aplaudir de pie.
Y también tenemos instituciones como la B’nai B’rith, que a través de sus filiales dan apoyo a escuelas rurales como la de Paso Cuello, en el dpto. de Canelones, y a la Fundación “Salir Adelante”. Además existen instituciones como KKL y Keren Hayesod, que también apoyan la actividad local de diferentes maneras.
La dinámica comunitaria
P: Roby, un tema del que ya hemos hablado en el pasado se refiere a cómo se reacciona ante declaraciones escandalosas o más concretamente, hechos claros de antisemitismo. Siempre hay quienes creen que hay que salir a pelear ante todo, criticaban al Comité por hacer esto o dejar de hacer lo otro. ¿Qué te parece que hay que decir al respecto?
R: En este tiempo, creéme que he recibido innumerables consejos de mucha gente. Siempre atendí y escuché todo lo que me dijeron. Cada vez que uno de estos “jajamim” —grandes sabios— me vino con algún consejo, le dije: ¿por qué no te venís al Comité a trabajar? Nunca, pero mirá que nunca jamás, en estos tres años y medio, ninguno de ellos podía disponer de tiempo para brindarse al Comité. La crítica para quien está por fuera, es facilísima. Yo quiero gente que critique, pero que venga y trabaje.
Hace años existía la Copredi, la Comisión de Prensa y Difusión. Esta comisión tenía como objetivo estar al tanto de todas las noticias y asesorar a la Mesa Ejecutiva sobre cuándo, cómo y por qué sí o no reaccionar frente a una declaración contraria. Como esa comisión ya no existe, ese análisis y debate se genera en el ámbito de la propia Mesa Ejecutiva.
Como Presidente del Comité, no me gusta “jugar para la tribuna”, es decir, no me gusta sacar un comunicado para dejar contento a mi tribuna, o porque eso es lo que se espera. Hay hechos y tiempos en los que se hace necesario responder o expresarse públicamente y hay otros que no. Siempre hemos elegido el camino del diálogo como herramienta de trabajo y nos ha dado buenos resultados.
Los judíos uruguayos y el Estado de Israel
P: ¿Cómo es la relación entre la colectividad judía uruguaya y el Estado de Israel?
R: Como de un amor increíble. Desde el Comité Central Israelita del Uruguay, hemos siempre tenido un diálogo muy fluido con todo el personal que trabaja en la Embajada de Israel, y todos, tanto la Embajada como el Comité Central tenemos muy claro que una cosa es el Estado de Israel, y otra cosa somos los judíos que vivimos en Uruguay.
Hay una delgada línea que separa ambas cosas y que es muy importante tener claro.
Dentro de los objetivos del CCIU, está la defensa del derecho de Israel a existir.
Es increíble pero cada vez que debo presentar al Comité Central, y explico los principales objetivos del CCIU, cuando llego a esta parte, sobre la defensa del derecho de Israel a existir, siempre digo lo mismo: ¿cuándo pasó que un francés deba defender el derecho de Francia a existir? ¿O cuándo un boliviano debió defender el derecho de Bolivia a existir? Entonces ¿por qué a un único país en el mundo se le cuestiona ese derecho? Insólito, pero con esto tenemos que convivir.
P: Has estado en Israel después del 7 de octubre. ¿Lo viste fracturado o resiliente? En realidad, ambas cosas se pueden combinar.
R: Yo estuve en Israel 1 mes antes del ataque del 7 de octubre del 2023 con Yamandú Orsi, y luego regresé a Israel a los 6 meses. Visitamos el kibutz Nir Oz, escuchamos el testimonio de quienes consiguieron sobrevivir la masacre. También visitamos el lugar donde fue el festival Nova, cuando aún era un descampado, imaginando la locura que se desató ahí…, volvíamos al hotel en silencio, tratando de tomar real dimensión de lo que habíamos visto y sentido.
Pero al día siguiente, fuimos testigos del ritmo vertiginoso que se vive en Tel Aviv, y quedé asombrado con el latir de la ciudad, las ganas de vivir de la gente, la intensidad con la que se encara la vida. A esta altura, entiendo que es un tema cultural. Quien nace y quien vive en Israel, aprende a amar y defender esa tierra, como si fuera el patio de su casa.
Aprender a vivir con las alarmas, alistarse en el ejército, ser parte del ambiente emprendedor que se respira, y vivir la vida como si no hubiera un mañana, hace que Israel sea el milagro que es. En menos de 80 años de vida independiente, habiendo soportado una guerra tras otra, habiendo absorbido desde el nacimiento mismo de la nación gente de los más variados orígenes, Israel es un milagro de vida, es un ejemplo de resiliencia y una fuente inagotable de soluciones para hacer de este mundo, un mundo mejor.
Así veo a Uruguay
P: ¿Y qué aprendiste sobre Uruguay?
R: Uruguay es un país maravilloso, al que amo cada día más. Del Uruguay aprendí que no es un país antisemita, pero que hay antisemitas, claro que sí, los hay. Es un país chico, en el que es fácil acceder a cualquier persona. Todo está muy concentrado en Montevideo, y eso facilita la posibilidad de conocer y ser conocido.
Desde el punto de vista histórico, Uruguay ha sido muy bueno para con la colectividad judía.
Las diferentes corrientes inmigratorias judías llegadas al Uruguay en los años 30 y 40 del siglo pasado, gozaron del beneplácito de las autoridades nacionales y muy rápidamente se fueron amalgamando a la vida uruguaya, sin olvidar sus tradiciones. Por el contrario, pudieron vivir su judaísmo libre y dignamente. Y esto se dio tanto en la capital como en el interior del país, donde hubo familias judías prácticamente en todos los departamentos.
Además, desde el punto de vista de la política exterior, el aporte de Uruguay a la creación del Estado de Israel fue fundamental, algo que parece haber olvidado la izquierda uruguaya.
Hoy en día, se ha politizado tanto el conflicto entre Israel y Palestina, que el propio Presidente de la República Yamandú Orsi ha sido acusado innumerables veces por sus propios correligionarios por no haber utilizado la palabra “genocidio” para referirse a Israel.
P: ¿Qué mensaje quisieras dejar al finalizar tu cargo? Seguramente te llevas aprendizajes que pueden aportar.
R: Soy consciente que los judíos estamos viviendo una de las peores épocas de los últimos 70 años. El antisemitismo es como un virus, que va mutando de tanto en tanto, cambiando de nombre o justificación, para servir a cada época. Ese patrón seguramente se mantenga, como se ha mantenido siempre desde que hay registro. Dicho esto, sin ánimo de minimizar el fenómeno, yo creo que con el tiempo, cuando se revele la verdad, Israel va a salir fortalecido.
Por eso entiendo que hay que estar más unidos que nunca y mostrarnos unidos. Siempre habrá discrepancias internas, y hasta es bueno que las haya, pero que esas diferencias no nos dividan. El gran mensaje que me gustaría dejar es que tenemos que estar unidos.
En cuanto a aprendizajes, es difícil elegir uno solo. Trabajar en el Comité Central, dedicando mi vida durante una de las peores épocas de los últimos 70 años, fue un aprendizaje en sí mismo y me hace sentir mejor persona. Yo me despertaba todos los días leyéndote o escuchándote para saber si había pasado algo allá en Israel, para estar preparado por si había que salir a decir algo.
P: Gracias por la confianza Roby.
R: Así lo hice, lo sabés. Además de todo lo que ya mencioné, durante estos tres años y medio nos tocó vivir las elecciones internas de los partidos, luego las elecciones nacionales, luego el balotaje, luego las elecciones municipales, y todas esas instancias nos permitieron mantener entrevistas con los más diversos candidatos de todos los partidos políticos.
Al mismo tiempo, trataba de estar presente en cuanto evento comunitario había para mostrar que la vida judía seguía y que teníamos que seguir organizando y concurriendo a las diferentes actividades del ishuv.
Pero si tuviera que elegir un solo aprendizaje para compartir, es que el mejor antídoto contra el antisemitismo es vivir con el máximo orgullo nuestro judaísmo.
P: Hermoso. ¿Algo que quieras agregar?
R: Sí. Nada de esto que intenté responder hubiera sido posible si no hubiera contado con el apoyo y el amor de mi familia. Mis hijos, Martín y Federico, son los responsables directos de que yo pudiera dedicar mi vida al Comité. Y Déborah, el amor de mi vida, fue mi sostén durante los momentos de mayor soledad e incertidumbre.
P: Divino y justo mencionarlo y destacarlo. Roby, te agradezco por todo lo que hiciste en los últimos años, y me alegra y significa muchísimo la amistad que hemos desarrollado a raíz de nuestro contacto bastante asiduo. Te deseo lo mejor de todo corazón.
R: Muchas gracias, Ana.